sábado, 1 de mayo de 2010

CUANDO DE NIÑO

Se asoma por la ventana un joven lleno de esperanzas e ilusiones tras el crecimiento de su espíritu aventurero… Comienza sus nuevas experiencias cuando aprende a superar sus miedos y seguir adelante, pero, después descubre la típica sensación adolecente la cual es fijarse en una linda chica…

El corazón revienta de alegría y felicidad mientras su imaginación le enseña sus sueños con esa personita que diviso a lo lejos; el quererla conocer es el único pensamiento que se le viene a la mente… Pero, de repente regresa un temor el cual es “el miedo al rechazo”, y la inseguridad aparece, sin darse cuenta comienza a experimentar nuevos y más difíciles obstáculos, los cuales esta vez tendrá que resolverlos con su propio esfuerzo sin depender de nadie más…

Sus miedos visualizan un montón de opciones, todas trágicas al final, ya que la inseguridad que siente le atemoriza hasta la más mínima fuerza de voluntad que lleva consigo, por lo que sus aspiraciones tan tempranamente se esparcieron con un suspiro en el aire, el cual desanima a cualquiera y quita los ánimos de seguir intentándolo…

De repente, esa personita le presta atención y se acerca, saluda, y comienza una nueva ilusión, un nuevo anhelo, un nuevo amor… Sin esperar, comienza a hacerle preguntas para conocerla mejor no solo en sus datos personales sino en su personalidad, en su forma de ser, la cual de poco en poco va haciendo que su corazón se haga más grande y su imaginación un laberinto de ideas para poder hacerle notar a ella, que está feliz e interesado… Con eso sus aptitudes y cualidades van creciendo rápidamente y al mismo tiempo se están haciendo notar en todo su entorno para que no solo ella sino el mundo se entere… Que se está enamorando…

Cada amanecer es un nuevo comenzar para ellos, cada tarde es un momento de relajación para ellos, cada noche es un momento de cariño y alegría para que ellos dos se sientan mejor, cada uno más a gusto y contento del otro; es indescriptible las sensaciones que las personas pueden tener, cuando se quieren, es mejor que la más hermosa vista hecha por Dios, es el afecto que se siente por otra persona la que nos hace sentir mejor, con más vitalidad y alegría, el sentir la brisa natural en el rostro y su cariñó dando calor a nuestros corazones…

Pero, el equivocarse es el único temor que queda por aniquilar; está escondido en nuestros pensamientos, y solo con nuestro cariño es posible prevenirnos y corregir, aunque lamentablemente, cuando uno dices palabras erróneas, sin sentido y dolorosas es cuando la esperanza se parte como cristal cayéndose al piso, las lágrimas abundan, es miedo de la soledad aparece, el saber que cometiste el error más grande de tu vida por perder a la persona que quizás pudo haber sido la única que te demuestre más afecto y cariño en la faz de la tierra, el querer dejar de existir y desaparecer es ahora el único pensamiento que vive en nuestra mente… y en nuestros corazones…

Antes, cuando éramos niños, las cosas eran más fáciles y todo nos daba igual, no como ahora, que sufrimos y lloramos en nuestra soledad; sentirnos mal no es una opción sino una obligación del alma para desahogar todos los errores que cometimos alguna vez y prevenirnos para no volverlos a cometer… Y entonces, solo nos queda esperar, con la mejor actitud y pensando siempre en el futuro, el recordar que cuando de niño era más fácil las cosas es el peor error que ese nuevo joven pudo cometer, ya que esa etapa se acabó el día en que a ella conoció; y que ahora todo va a ser más difícil, y solo hay que estar atentos ante cada piedra del camino, para no caernos tantas veces, solo las que sean necesarias para aprender de nuestras equivocaciones y seguir adelante… COMO JOVENES…

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